Zapatero
a tus zapatos
Con
frecuencia los investigadores de marketing escuchamos quejas de
publicistas, diciendo que los pre-tests publicitarios limitan su
creatividad y “aplanan” el mensaje. La experiencia en estos
menesteres nos ha mostrado que esas quejas se generan por una
confusión en el papel que deben jugar los tres actores de una
decisión de este tipo, el gerente de marketing cliente, la agencia
de publicidad y los investigadores de marketing.
La tarea de un gerente de marketing es la de decidir cuál es
el posicionamiento que desea para sus productos y qué resultado
desea lograr con su inversión publicitaria. El cliente podría
decidir por ejemplo que su nuevo producto sea percibido por las
mujeres jóvenes como un champú para cabello maltratado, que se
puede usar diariamente. En función de la venta probable y de sus
posibilidades económicas, el gerente debe también definir el monto
a invertir en la campaña.
La tarea del publicista es recoger el deseo de su cliente y
transformarlo en una idea comunicacional, que logre que el
posicionamiento deseado llegue de manera comprensible e impactante
al público escogido. El publicista deberá entonces proponer un
mensaje y los medios en los cuales se deberá transmitir. Por
ejemplo, podría proponer mostrar a un grupo de mujeres que hacen
lucha libre en el barro, y que luego del combate se lavan el cabello
con el nuevo champú, para convertirse así en modelos de pasarela.
Los investigadores por su parte deberán analizar si la
audiencia potencial interpreta el mensaje de acuerdo al
posicionamiento buscado por el gerente. Si ese “match” existe,
entonces recomendará su difusión. Si no es así, planteará que el
mensaje se cambie o se mejore, indicando aquellos aspectos con
dificultad de comprensión. Si en nuestro ejemplo encontrara que por
el comercial el público interpreta que el champú es sólo para
mujeres rudas, dará su opinión al respecto y dejará al publicista
la tarea de modificarlo.
Todos sería ideal si cada quien asumiera su papel y lo
respetara. El problema se presenta cuando el gerente de marketing
quiere hacer de creativo, el publicista trata de definir la
estrategia de marketing, y el investigador quiere que el público
elabore el mensaje o la estrategia. Esta situación, bastante común,
generalmente produce una campaña donde el publicista pierde la
cuenta, el investigador pierde su prestigio, y muchas veces el
marketero pierde su puesto.
No se propone aquí un divorcio de tareas, puesto que lo ideal
es que todos colaboren con ideas o sugerencias a los otros. Pero,
siendo importante que el marketero entienda de comunicaciones y sepa
interpretar una investigación, que el publicista tenga formación
de marketing y comprenda la tarea de investigar, y que el
investigador entienda de estrategia de marketing y comunicaciones,
por encima de todo debe quedar claro que el equipo más eficiente es
aquel donde cada zapatero se responsabiliza de sus propios zapatos.
Rolando
Arellano C.
Centrum
Católica
Arellano
Investigación de Marketing
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