Tiempo
de ahorrar
Hasta
hace 25 años los niños guardaban sus propinas en alcancías, las
madres juntaban el dinero diario en un tarro de cocina y se regalaba
a los ahijados libretas de ahorro. Además, se acostumbraba comprar
al contado y se consideraba el crédito como un baldón social. La
hiperinflación de los años 80, que hacía perder valor al dinero
guardado, y la crisis económica, que no permitía excedentes,
hicieron desaparecer la costumbre del ahorro. Hoy, cuando la mejora
de la economía podría augurar un crecimiento de éste, se observa
por el contrario una gran orientación al crédito, mientras que
nadie parece preocuparse de ahorrar.
Sin
negar la importancia de la disponibilidad de crédito para el
desarrollo social, pues permite a familias y empresas acceder a
bienes de otra manera inalcanzables, creemos importante remarcar
también la necesidad de economizar. La razón principal es muy práctica:
que no puede haber crédito sin ahorro, puesto que el dinero que
alguien recibe como crédito es, de alguna manera, el dinero que
alguien por su parte mantiene en ahorros.
Quizás
algún lector dirá que aquí eso no importa, pues mucho del crédito
en Perú proviene a su vez de créditos extranjeros, es decir del
ahorro de familias en Japón, Alemania o Estados Unidos. ¿Entonces
para qué ahorrar si ya otros lo hacen? La respuesta es que el
pagar intereses a extranjeros no solamente hace subir el costo del
préstamo, sino que esos intereses salen del país en lugar de
quedarse trabajando aquí.
Otro
lector podría suponer también que fomentar el ahorro limitaría el
movimiento económico, ya que la gente compraría menos. No es así,
pues el ahorro es lo que los economistas llaman “un consumo
diferido”, es decir que el dinero se ahorra para gastarlo en el
futuro. Por lo tanto, el ahorro permitiría que en el mediano plazo
el ahorrista pueda comprar más que si lo hubiera hecho al crédito,
pues además de no pagar intereses, sumará las ganancias recibidas
por el dinero guardado.
Quedan
como obstáculo para el ahorro, diría con justicia otro lector,
los bajísimos intereses pagados por algunos bancos, con cuentas
cuyos gastos de mantenimiento achican el dinero en lugar de hacerlo
crecer. Felizmente, el funcionamiento del mercado está disminuyendo
ese problema, pues la entrada de nuevos jugadores al mercado
financiero y bancario hace desaparecer las cuentas con montos
decrecientes, y ha fomentado la subida de las tasas de interés
pagadas en ellas.
En
fin, hoy que se están dando mejores condiciones económicas, es
bueno que los peruanos estimulemos la recuperación de la costumbre
de ahorrar. Mejor aún si los agentes financieros dan los estímulos
para guardarlos en sus instituciones, pues de otra forma
regresaremos a ponerlos en el chanchito o el colchón, donde el
dinero cumpliría su función de acumulación para el mañana, pero
no ayudaría a dar crédito al empresario que necesita una nueva máquina,
o a la joven pareja que busca tener casa propia.
Rolando
Arellano C.
Centrum
Católica
Arellano
Investigación de Marketing
Ir
a más artículos 
|
|