Superproductos
peruanos
Conversando
sobre la nueva película de Superman le conté a mi hijo Arturo que
cuando yo era chico había un Superman peruano, que aparecía todas
las semanas en el suplemento dominical de El Comercio. Le expliqué
que el “Supercholo”, obra de Víctor Honigman, era un cholo con
poncho, ojotas y chullo, que hablaba mal el castellano –su frase más
común era “pasu machu”- que acompañado de su llama Chaccha
derrotaba a toda clase de enemigos. Vencía a bandidos
tradicionales, defendía a huérfanos y abuelitas, luchaba con
dinosaurios y hasta llevó al equipo de la tierra a triunfar en el
campeonato intergaláctico de fútbol.
La
reacción inmediata de Arturo fue preguntarme ¿Se trataba de una sátira?
¿Era esa una forma de burlarse de los peruanos? Mi respuesta fue
que no, que por el contrario, los que lo leíamos, sentíamos mucho
orgullo de las aventuras y logros de nuestro paisano y esperábamos
con ansias verlo vencer la semana siguiente a otro poderoso enemigo.
Solamente después de su pregunta/comentario, me di cuenta de lo
extraño que parece un sentimiento así en la actualidad, donde casi
no existen personajes peruanos admirados por sus paisanos.
Hoy
que se trata de estimular el consumo de los productos peruanos,
buscando con ello generar trabajo e ingreso para todos en el país,
esta conversación me
hizo reflexionar sobre la necesidad de tener muchos más productos
nacionales que nos hagan sentir orgullo por sus valores intrínsecos
y no solamente emocionales. Pensé entonces que ya es momento de
cambiar el tono de las campañas de promoción del consumo de lo
peruano, que se esfuerzan en mostrar que los productos hechos en el
país donde nacimos y que dan trabajo a nuestros paisanos, no son
necesariamente inferiores a los importados.
Si
bien esos mensajes tiene una buena mezcla afectiva y racional, que
contrarresta la sub-valoración que muchos tenemos de lo nuestro,
contentarse con aclarar que nuestros productos “son tan buenos
como los importados” es una actitud perdedora en el ambiente
competitivo. El Supercholo nunca ganó una batalla por ser igual a
sus oponentes, aunque quizás al inicio de cada aventura se le podía
presentar así, para hacerla interesante. El siempre fue mejor que
todos los otros.
Es
quizás el momento que algunos de los sellos como el de “Cómprale
al Perú”, más allá de una identificación de origen, se
conviertan en una certificación de alta calidad, que aseguren que
todo aquel que porta su signo es un superproducto peruano, mejor en
calidad y precio que sus competidores. Estamos convencidos que una
medida así, además de asegurar el crecimiento en el mediano plazo
de nuestra industria pues les pone estándares más altos que
cumplir, contribuirá a incrementar la autoestima de todos nosotros.
Ello hará sin duda más fácil que en el futuro los peruanos
podamos imaginar que alguno de nuestros paisanos sea más poderoso
que ese gringo en mallas ajustadas que nos muestra la película de
moda. ¡Felices
Fiestas Patrias!.
Rolando
Arellano C.
Centrum
Católica
Arellano
Investigación de Marketing
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