Sólo
para contratos
A
muchos lectores les habrá sorprendido que en su mensaje a la Nación,
el Presidente García haya mostrado como un gran avance el
importante crecimiento de las líneas de celulares. Quizás habrán
pensado ¿por qué referirse al crecimiento de un servicio privado
específico? o ¿qué relación hay entre un gasto aparentemente tan
superfluo y el desarrollo del país? Para entender ese punto
conviene referirse a algunos estudios recientes sobre el tema, que
muestran que la penetración de telefonía móvil tiene mucho que
ver con nuestro bienestar.
En
efecto, los economistas Robert Jensen y Leonard Waterman (citados
por The Economist, Mayo 12), estudiando países con economías
emergentes como India, encuentran que un 10% de penetración de teléfonos
celulares en un país emergente conlleva un crecimiento de 0.5% del
PBI. La razón fundamental de ese crecimiento sería que los
celulares permiten a mucha gente que estaba fuera del circuito económico
integrarse muy rápidamente a éste y obtener sus beneficios.
Muestran por ejemplo el caso de pescadores artesanales que
anteriormente tenían que vender la pesca en su puerto tradicional,
sin importar si había o no mucha oferta en ese momento. Dicen que
hoy, gracias a la comunicación celular, pueden saber inmediatamente
en qué mercado vecino hay mayor demanda y llevar allí su producto
para sacarle un mejor precio.
Probablemente
algunos de los lectores – a los peruanos nos encanta el pescado-
habrán corroborado ese dato observando el inmenso cambio de
los pescadores cuando tienen acceso a un celular. El más notorio
–mal para nosotros- es quizás que hoy ya no nos vendan su
producto muy barato en la playa, como lo hacían antes, sino que
primero consulten por celular el precio del pescado en el mercado.
Pero, más científicamente, los datos de nuestro estudio nacional
de consumidores 2007 nos muestran también que en las 16 ciudades más
importantes del país, más del 30% de los celulares existentes son
usados para fines estrictamente laborales. Sirven como oficina móvil
para el gasfitero, como elemento de comunicación permanente para el
cobrador, y hasta como fuente de ingresos directa para quien alquila
llamadas a terceros. En todos los casos, es evidente que detrás de
su uso hay un incremento importante en las oportunidades de trabajo
y en la productividad.
En
fin, aunque los peruanos –incluido quien escribe- somos siempre
muy críticos con los excesos que a veces se cometen en este campo,
creemos que también es justo que reconozcamos el importante aporte
que las empresas de telefonía móvil, llámense Telefónica, Claro,
Nextel y las que vengan, hacen para nuestro crecimiento. El celular
es una herramienta de trabajo y desarrollo en el país, y debemos
darle crédito como tal. Quizás la mejor muestra de esa situación
es el chiste que escuché hace un tiempo, donde un ladrón le decía
a una vedette “¡Dame tu celular!”, y la vedette le
contestaba “9999 9999, sólo para contratos”.
Rolando
Arellano C.
Centrum
Católica
Arellano
Investigación de Marketing
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