Solidaridad
y Crecimiento Sostenido
Aunque
el crecimiento económico en el Perú pone contentos a muchos, no
dejan de aparecer voces señalando que se trata de una coyuntura
internacional favorable, que pronto podría terminar. El
comportamiento de los peruanos ante el reciente terremoto nos
hace pensar que este crecimiento puede durar mucho más.
En
efecto, sabemos que muchas de las bases del crecimiento económico
actual son coyunturales o volátiles. Hasta hoy éste se ha basado
fuertemente en el mayor precio mundial de los minerales y en el
incremento de la demanda de espárragos y otros vegetales, así como
en la llegada de más turistas al país. Es claro entonces que
variaciones internacionales de la demanda, que no dependen mucho de
nosotros, podrían hacer peligrar de un momento a otro estos
generadores de ingresos al país. Más aún, si bien estas
oportunidades encontraron un par de gobiernos que respetaron las
reglas del juego económico y estimularon la inversión, la
inestabilidad legal y política en el país está siempre amenazada.
¿Es
entonces este crecimiento sostenible en el tiempo, o se trata de un
accidente feliz en la economía peruana. Es decir ¿somos
capaces los peruanos de transformar esta oportunidad coyuntural en
crecimiento sostenido?
La
historia peruana moderna nos respondería con un rotundo no, pues la
pobre identificación de los peruanos con el país nos hizo siempre
aprovechar las oportunidades de manera individual y cortoplacista,
sin pensar en un desarrollo común. En efecto, más de una vez los
peruanos hemos mostrado que, al no queremos entre nosotros, no
estamos dispuestos a trabajar por el país, que es propiedad común.
Sin embargo, los actos de solidaridad que estamos observando en el
caso del terremoto del sur nos indican que eso parece estar
cambiando drásticamente, para bien.
Hoy
todos estamos sorprendidos de la gran corriente de ayuda que se ha
generado para ayudar a nuestros paisanos afectados. Miles de
personas se han movilizado para paliar su sufrimiento, al punto que
no existe barrio en el país, rico o pobre, en donde no haya
colectas pro-damnificados. Pero no se trata sólo de ayuda material
sino también de identificación emocional con los afectados, y
basta como ejemplo ver que no hay persona en el Perú que no busque
un periódico o tenga puesta perennemente la radio –bravo por RPP-
para enterarse de la situación. Más aún, quienes trabajamos con
empresas, no podemos dejar de sentirnos orgullosos de la manera en
que el sector empresarial ha reaccionado en esta situación, dando
ayuda de diverso tipo en las zonas del desastre.
En
fin, si los peruanos somos capaces de querernos, como lo está
demostrando nuestra conducta actual ante el desastre de nuestros
paisanos, talvez sí podamos empezar a soñar con que somos capaces
de trabajar unidos para aprovechar las oportunidades actuales y
seguir creciendo.
Rolando
Arellano C.
Centrum
Católica
Arellano
Investigación de Marketing
Ir
a más artículos 
|