¡Qué
rico frío!
Este
año el invierno en el Perú es especialmente intenso y los limeños,
poco habituados a temperaturas tan bajas, sufrimos con el frío y la
humedad de esta ciudad costera. Como todos los limeños, los
empresarios nos quejamos mucho de la época y esperamos que ella
pase pronto, en lugar de ver que el invierno también puede
presentar oportunidades económicas interesantes.
En
efecto, los peruanos estamos acostumbrados a que en el verano se
activen diversas actividades económicas, como la venta de helados,
bronceadores, ventiladores y ropas de baño. También sabemos que se
vende mucho más cerveza y gaseosas, y que se gasta bastante en
diversión. No sucede lo mismo con el invierno, pues allí la oferta
comercial simplemente parece disminuir en variedad, en lugar de
aparecer oferta nueva dirigida específicamente a la estación.
Pareciera entonces que –salvo para algunos productos como las
harinas, y servicios como los emolienteros- junto con el clima físico,
en el invierno se “enfría” también la economía del país
(no confundir aquí “productos de invierno”, con “productos
consumidos en la estación de invierno”, como los útiles
escolares, cuyo consumo se debe a la época de clases y no al frío
ambiental).
Si
analizamos la situación desde un punto de vista de marketing,
veremos lo siguiente: hay mucha gente descontenta por el frío y muy
pocos productos o servicios destinados a disminuir esa insatisfacción.
En otras palabras, los limeños nos quejamos del frío y la humedad
pero muy pocas empresas ofrecen productos específicos para
contrarrestarlos. Eso representa entonces la oportunidad soñada
para personas con un pensamiento de marketing: la existencia de una
gran necesidad sentida y muy poca oferta para satisfacerla.
¿No
hay aquí un gran mercado para ropa diseñada especialmente para
este extraño clima, a la vez húmedo y frío como el nuestro?
¿No deberían los fabricantes de electrodomésticos aprovechar el
inmenso mercado potencial para estufas y deshumedecedores? ¿No será
que quienes fabrican termas están desaprovechando la oportunidad de
entrar a todas las casas de la ciudad? ¿No deberían usarse los
carritos heladeros para vender productos calientes en lugar de
tenerlos guardados 8 meses del año? No dudamos que un simple
ejercicio mental permitirá al lector encontrar muchas oportunidades
de desarrollo de productos y servicios para el invierno que se
adapten a sus expectativas personales y a las características de
sus empresas.
Se
dice que las oportunidades están a la vista de quien quiera
aprovecharlas. En este caso, ellas no solamente se ven, sino que
cada persona puede sentirlas en la piel. Es quizás el momento de
dejar de encogernos en casas u oficinas, esperando a que llegue el
calorcito, y tomar este frío como estímulo creativo. Estamos
seguros que ello no solamente podría traernos mucho éxito económico,
sino que además todos los que están con frío lo agradecerán como
una importante contribución social. Allí la frase de ¡qué rico
frío! se volvería una realidad en el mejor sentido de la misma.
Rolando
Arellano C.
Centrum
Católica
Arellano
Investigación de Marketing
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