¿Para
qué sirve el censo?
Dentro
de dos días se estará realizando un nuevo censo nacional y la
población se hace varias preguntas. ¿Para qué sirve el censo?, ¿Será
éste mejor que el criticado censo del año pasado? y ¿Conviene
colaborar?
¿Para
qué hacer un censo, si cada semana vemos investigaciones sobre
ingresos, calidad de vida, opinión pública o consumo de productos,
hechas por universidades y empresas? ¿No es eso suficiente? La
respuesta es que necesitamos un censo porque ninguna de ellas es
completamente válida sin el respaldo de un estudio integral de la
población.
Si
el director de educación en una provincia alejada quiere conocer el
nivel de instrucción de la población a su cargo, podría tomar
examen a unas 200 personas y encontrar, por ejemplo, que el 17% es
analfabeta. Siendo un dato interesante, eso le servirá de poco si
no sabe cuántos habitantes hay en su jurisdicción y donde están
ubicados. No podría entonces decidir cuántos profesores pedir para
una campaña contra el analfabetismo, y menos aún, saber si pondrá
énfasis en los jóvenes o en los adultos, pues tampoco sabe cuántos
hay de estos y aquellos. Para eso necesitaría primero un estudio
que encueste a todos los ciudadanos de la provincia, obteniendo así
el número total y sus datos básicos: edad, sexo etc. Solamente a
partir de este estudio a toda la población –un censo- serán útiles
los estudios a grupos más pequeños, los muestreos.
Es el mismo caso del empresario al cual un estudio muestral le dice
que su producto llega al 26% de la población estudiada en Lima.
Este nunca estará seguro de cuántos lo consumen, si no existe un
dato confiable de cuántas personas hay en la ciudad. No podrá
entonces planificar adecuadamente su producción, el número de
vendedores a asignar, ni en qué zonas hacerlo.
Pero
¿será este censo mejor que el del año pasado? Tal vez. Este
domingo se utilizará la metodología tradicional de censos de fecha
única, remplazando así el censo por etapas de la administración
anterior. Aunque a éste se le criticó mucho la metodología
innovadora, la realidad es que sus mayores problemas no fueron
metodológicos, sino resultado de la forma en que se efectuó la
tarea. Por ello el censo próximo sólo será mejor si se hace con más
profesionalismo –y participación ciudadana- que el del año
pasado.
Y
finalmente ¿Nos conviene colaborar? Por supuesto. El censo es mucho
más que un simple ejercicio burocrático al que nos obligan
convenios internacionales. Como hemos visto arriba, es una
herramienta indispensable para el buen uso de los recursos de un país
y el desarrollo de sus empresas e instituciones. No tenerlo, bien
hecho y a tiempo, nos hace caminar a tientas y tropezarnos
constantemente. Nos conviene colaborar entonces, no por la obligación
legal que equivocadamente se esgrime, sino por que es una gran
oportunidad cívica, ya que el país necesita con urgencia datos en
los que pueda confiar.
Rolando
Arellano C.
Centrum
Católica
Arellano
Investigación de Marketing
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