Milenios
de Comercio
Hoy,
20 de abril se celebra el “Día del Comercio” y tenemos la
oportunidad de festejar a todos aquellos que facilitan nuestra vida,
poniendo a nuestro alcance productos o servicios fabricados por
otros, como el “caserito”, el bodeguero, el vendedor de verduras
y el supermercadista. Pocos saben sin embargo que este día de
celebración de la actividad comercial concierne no solamente a las
actividades de intermediación pura como las señaladas, sino también
a toda entidad económica, de producción, transformación o
servicio, de las que la mayoría de lectores de esta página son
partícipes.
En
efecto, en los inicios de la raza humana existían individuos
autosuficientes, que podían sobrevivir produciendo todo lo que
necesitaban: alimento, vestido y abrigo. Ese mono menos peludo que
otros congéneres, cazaba, recogía vegetales, conseguía leña y
arreglaba sus cavernas sólo o en grupos familiares muy pequeños.
Ese periodo fue pronto superado cuando el hombre entendió que obtenía
más bienestar produciendo en mayor cantidad algún tipo de bien o
servicio, para intercambiar el excedente con otros individuos que
producían bienes complementarios. En el momento en que, en alguna
caverna de la noche de la historia, el cazador entregó al
recolector el conejo que le sobraba, y recibió a cambio de
ello un poco de manzanas, surgió el comercio. Esa misma actividad
que miles de años después, en el 2007, conmemoramos hoy.
Así,
si bien algunas personas tienen como actividad central y única el
servir de intermediarios entre la producción y el consumo y reciben
por ello el nombre de comerciantes, no olvidemos que ninguna empresa
puede subsistir si no intercambia lo producido. ¿Qué actividad común
tienen el industrial textil, el sembrador de papas, el estilista de
peluquería, el ejecutivo bancario, la micro empresa unipersonal y
la gran corporación? Sin duda una: vender sus productos o
servicios para lograr a cambio de ello el dinero que les permitirá
por su lado comprar lo que necesiten para su bienestar. Sin comercio
no hay empresa ni economía, punto.
Retrocediendo
nuevamente a las cavernas, quizás encontraríamos también el
primer momento en que varios productores se reunieron para cooperar
en el mejoramiento de los procesos productivos y de intercambio.
Surgió entonces allí la primera Cámara de Comercio del mundo, que
juntaba a cazadores de mamuts, comerciantes de pescado,
agricultores y curtidores de pieles dispuestos a trabajar en
conjunto. Ella es el más antiguo antecedente de la muy activa Cámara
de Comercio de Lima, integrada con el mismo sentido de su caverna
antecesora, por empresas de actividad y tamaño muy variados
–no únicamente de comerciantes- que buscan mejorar las
condiciones de la producción, del intercambio y de la sociedad en
general. Hoy que esta Cámara inicia las celebraciones por su 120
aniversario de creación, vemos que realmente no hay nada nuevo bajo
el sol. ¡Feliz Día del Comercio!
Rolando
Arellano C.
Centrum
Católica
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