La
manzana de la tierra
La
celebración, el 30 de mayo, del día de la papa, destaca algo que
los peruanos no podemos ignorar: la papa es el aporte peruano más
importante a la humanidad y merece ser reconocido como tal. Algo
avanzamos en este aspecto pues, aunque hasta hace poco la papa ni
siquiera estuvo en la lista de productos de bandera, y pocos
peruanos habían comprendido su importancia, esto está cambiando
radicalmente. Vemos que la papa ya está en la lista de
“banderas” del Ministerio de la Producción y es considerada por
los peruanos como el producto más representativo de nuestro país
(Tesis de Maestría sobre Nacionalismo de Consumo: Quiñones, Rodríguez
y Salvatierra, Centrum Católica 2007).
En
la celebración de este día es necesario resaltar el esfuerzo de
muchas personas que contribuyeron con su desarrollo. Debemos
subrayar, desde el aporte de los primeros cultivadores pre incas,
que domesticaron la papa en el altiplano, hasta los trabajos científicos
del Dr. Carlos Ochoa, el “Indiana Jones de la Papa”, pasando por
los investigadores del Instituto Internacional de la Papa, colegas
de Antoine Parmentier, el francés que difundió este tubérculo en
Europa.
Sin
pretender ser exhaustivos, debemos destacar igualmente el aporte de
estudiosos de la cocina, como Beatriz Guardia y su bello libro “La
Flor Morada de los Andes”, de Isabel Álvarez y Gloria Hinostroza,
así como la preocupación de instituciones que participaron en su
difusión como la Universidad San Martín de Porres y el Instituto
Le Cordon Bleu Perú. Ellos dan al producto la legitimidad académica
que a veces se necesita para crecer.
También
debemos reconocer aquí a los cocineros que hicieron llegar la papa
a las mesas del mundo: desde los servidores de los Caciques
Mochicas, Nazca o Chimú, y los jefes de cocina del Inca –seguro
que los tenía y muy buenos– hasta los exitosos y reconocidos
chefs de hoy, como Adolfo Perret, Gastón Acurio y Cucho La Rosa.
Ellos han hecho un trabajo relevante en la creación de nuevas
recetas para nuestro producto, mostrando que la antes “humilde”
papa es en realidad mucho más versátil que el arroz, el trigo o el
maíz (otros alimentos importantes del mundo), pues se puede
consumir frita, asada, horneada y en casi cualquier modo de cocción,
luego de ser cultivada y sin mayor transformación.
En
este punto, debo felicitar a los miembros del Congreso de la República
que acaban de reconocer el esfuerzo de Jacques Benoit, un cocinero
francés amante del Perú que ha contribuido a generar muy diversas
recetas para la peruana “manzana de tierra” (“pomme de
terre”, como llaman a la papa los franceses), además de haber
formado a muchos de los chefs de la nueva generación, que nos darán
de “papear” rico en el futuro.
Gracias
a todos ellos por trabajar en este producto que hace bien a la
autoestima de los peruanos y que esperamos lo haga aún más por la
economía del país.
Rolando
Arellano C.
Centrum
Católica
Arellano
Investigación de Marketing
Ir
a más artículos 
|
|