Mamás
Batalla
En
1999 Gabriel García Márquez dijo que esperaba que las mujeres
tomen la dirección del mundo en el nuevo milenio, pues los hombres
lo habíamos hecho bastante mal anteriormente. Hace unos días,
cuando participé en la presentación del libro “Mujeres
Batalla”, donde Antonio Orjeda recoge entrevistas de su serie
“Ejecutivas” de este diario, recordé las palabras de Gabo.
Dije
entonces que ese libro, sobre treinta mujeres dirigentes
empresariales y sociales, mostraba que el deseo del Nóbel se
cumpliría más rápido que lo pensado, pues el empoderamiento
femenino es creciente. En efecto, hoy en las universidades hay
tantas mujeres como hombres y la tendencia es que ellas los superen
pronto, tal como ocurre en países más desarrollados. Veremos
entonces muchas mujeres en puestos directivos antes reservados a los
hombres.
A
48 horas de la celebración del Día de la Madre, esta constatación
tiene una importancia fundamental: las madres ya no serán las
mismas que hemos visto hasta hoy. Cada vez habrá menos mamás de
Estilo de Vida Conservador, hogareñas que se quedan cuidando a la
familia y dependen económicamente del marido, y habrá más Mamás
Modernas, mujeres realizadas no solamente como madres cariñosas
sino también como personas insertas en el proceso productivo.
Desde
el punto de vista del mercado -no podemos olvidar la génesis de
nuestra columna- ello implicará cambios importantes en el
comportamiento de compra de las familias pues muchas de las
decisiones que antes tomaba el ama de casa hogareña serán tomadas
por los hijos, los esposos y los padres.
Con
la mujer en el trabajo, los hijos comenzarán a decidir más
temprano sobre compras, para diversión, para la escuela o para el
hogar. También los abuelos participarán más en la crianza de los
nietos, tomando decisiones de alimentación y otras que habían
dejado hace un tiempo. Además, lo dijimos en otro artículo, los
maridos se dedicarán más al cuidado del hogar y escogerán los
productos para limpieza o lavado. Tremendo cambio al que deben
prepararse nuestras empresas.
¿Es
eso bueno o malo para la sociedad? Respuesta difícil, pues mientras
algunos dirán que disminuye la calidad de la crianza de los niños,
otros señalarán que se compensa con el ejemplo de trabajo e
independencia que reciben las nuevas generaciones de parte de sus
dos progenitores. Unos dirán que eso desmembra a las familias, y
otros señalarán por el contrario que así se les da una nueva
valoración, pues exige que ambos cónyuges intervengan activamente
en la crianza de los hijos. En fin, quizás lo más sano es dejar la
decisión a quienes están más directamente concernidas en el tema,
las madres mismas.
En
todo caso, sin duda los días de la Madre del futuro inmediato no
serán como los de ayer. Aprovechen los nostálgicos para celebrar
este domingo, antes de que todo cambie. ¡Feliz día a todas la
madres batalla, las de antes y las de mañana!
Rolando
Arellano C.
Centrum
Católica
Arellano
Investigación de Marketing
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