Los
"latinos" de Lima
Después
de tiempo fui por unos días a Washington y Boston, ciudades que mi
memoria guardaba como típicamente norteamericanas y “wasp”
(white, anglo saxon, protestant). Mi espíritu de investigador se
sorprendió con el inmenso cambio que observé allí: sentí lo
mismo que sentía hace años yendo a Miami y encontrando que los
latinos habían adquirido carta de ciudadanía y actuaban como Pedro
en su casa.
Observé
entonces en vivo lo que las estadísticas dicen con insistencia: que
los latinos se convertían en la primera minoría del país del
Norte y que muy pronto serían una fuerza social y política
inmensa. Entendí entonces que estaba pasando con ellos lo que ya se
había visto con los italianos, que fueron primeramente rechazados
por la población por ser migrantes pobres y poco educados, para
luego formar parte del “stablishment”. La prueba son tantas
calles con nombres italianos y muchas autoridades,artistas famosos y
héroes de origen “tano” en esas ciudades. Hoy ya hay latinos en
la Corte Suprema gringa y sin duda pronto aparecerá algún
candidato a la presidencia, republicano o demócrata, apellidado
Rodríguez o Martínez.
Esta
misma reflexión me vino al pensar en Lima -y otras ciudades
peruanas- que recibieron hace años oleadas de migrantes venidos de
las provincias serranas. Pensé que muy probablemente con
ellos se estuviera comenzando a dar el mismo fenómeno de
“legitimización” social, como un paso más en su proceso de
integrarse a la ciudad y conquistarla. En efecto pareciera
que, luego de más de treinta años donde dos generaciones lucharon
contra policías que los botaban de los arenales y los cerros, y
contra guardias municipales que los botaron de las calles, hoy la
tercera generación comienza a adquirir sus papeles de ciudadanía
plena.
Un
indicador de ello es la protesta cada vez más abierta contra la
segregación racial, que muestra que quien protesta por que no lo
dejan entrar a una discoteca lo hace sabiendo que sus derechos
tienen hoy más respaldo, pero que también muestra que cada vez más
gente con rasgos andinos quiere disfrutar de los lugares antes
reservados a la elite tradicional. Otro indicador, muy importante
para nuestra columna, es que el sector empresarial tradicional ya
comprendió la importancia de estos nuevos limeños y está esforzándose
en conquistarlos. Igual que en Estados Unidos las multinacionales
aceptaron el peso económico de los latinos al lanzar productos étnicos
para ellos, hoy en Perú cada día más restaurantes, bancos o
supermercados se dirigen al público antes “marginal”. ¿Qué
esto es motivado por interés económico y no por un verdadero deseo
de legitimarlos? Probablemente sí. Pero nadie puede negar que
considerar a alguien como cliente potencial –que tiene posibilidad
de escoger- es un muy buen estímulo para comenzar a entenderlo,
valorarlo y respetarlo.
En
fin, si este proceso continúa, como lo muestran los latinos en el
país del tío Sam, cada día estaremos más cerca de tener un país
más homogéneo socialmente, y más próspero económicamente.
Rolando
Arellano C.
Centrum
Católica
Arellano
Investigación de Marketing
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