El
juego de la bolsa
El
gran crecimiento de la Bolsa de Valores de Lima es una más de las
noticias agradables que se dan en este momento económico del país.
Ello muestra que, junto con el capital externo, cada vez una mayor
cantidad de peruanos está poniendo a trabajar sus excedentes en las
empresas peruanas que cotizan en ella. Sabiendo que es conveniente
que siga esta tendencia, creemos sin embargo que debe evitarse que
se presenten situaciones indeseadas, que puedan originar que se
pierda confianza en el sistema, ya sea por creación de
sobre-expectativas o por distorsiones de una demanda irracional. Por
ello pensamos que no todos los tipos de participantes deben ser
bienvenidos, y que algunos de ellos deberían ser desincentivados a
entrar, dependiendo de sus objetivos y de su manera de actuar en el
sistema. Veamos.
Un
análisis rápido de los participantes en la bolsa limeña nos
permitiría quizás encontrar a tres tipos de personas. A.- Los
Ahorristas, que son aquellos que han decidido trasladar sus ahorros
a la bolsa, creyendo que su gran crecimiento actual les dará –sin
riesgo alguno- un rendimiento mayor que sus cuentas bancarias.
B.- Los Jugadores, quienes ven en la bolsa una posibilidad de
apostar y tener grandes ganancias, dejando que el azar decida
completamente si les toca la riqueza o la ruina, y C.- Los
Inversionistas, que son los más conscientes del mecanismo bursátil
y saben que sus resultados dependen mucho del desempeño de las
empresas en las que invierten, y por lo tanto estudian y mueven sus
inversiones con detenimiento.
En
este sentido, resulta evidente la necesidad de hacer saber a los
Ahorristas que, si no actúan técnicamente, existe un fuerte riesgo
de pérdida en el valor de su capital puesto en bolsa. Debería
entonces recomendárseles que regresen sus ahorros al banco, o que
disminuyan su riesgo depositando su confianza en algún operador
calificado, como por ejemplo una empresa de fondos mutuos. A los
Jugadores debería señalárseles que hay formas de suicidio
financiero más interesantes y divertidas que el apostar en la
bolsa, sin con ello ocasionar daños colaterales –por subidas y
bajadas abruptas de la demanda- al sistema. En fin, sin duda debería
incentivarse el ingreso de más Inversionistas, ayudándolos a
mejorar su capacidad de análisis, para lograr con ello una bolsa
mucho más racional –aunque nunca lo será completamente- y en la
cual los beneficios para todos sean siempre mayores que las pérdidas.
En
fin, creemos que el crecimiento explosivo de la bolsa limeña es una
revolución en el sistema financiero peruano, pero también vemos
que pocos han observado que detrás existe un gran fenómeno social,
que debe ser bien encauzado para hacerlo fuerte y duradero. Para
ello, pensamos que se debe comenzar por mostrar a los participantes,
actuales y potenciales, que el juego de la bolsa bien administrado
puede ser una actividad muy rentable, pero que de juego, solamente
tiene el nombre.
Rolando
Arellano C.
Centrum
Católica
Arellano
Investigación de Marketing
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