El
olor del mineral
En
el reciente Congreso Anual de Marketing del Perú, Martín
Lindstrom, uno de los conferencistas, refirió que el olor preferido
por los sauditas es el del petróleo crudo, lo cual me hizo acordar
que el mejor olor para los chimbotanos es el de la harina de
pescado. Pensé entonces que el “olor” del mineral recién
sacado debería ser el aroma preferido por los peruanos, queriendo
decir con eso que, siendo la minería la actividad económica más
importante de nuestro país, todos los peruanos deberíamos
apreciarla.
Me
pregunté entonces por qué, contrariamente a lo esperado, la minería
tiene tan mala imagen, al punto de que nadie la defiende como sector
cuando se presentan problemas con algunas empresas, como el caso
reciente de Casapalca. Mi conclusión fue que a la minería le falta
Marketing (*).
¿Había
pensado usted, señor lector, que la minería es la actividad más
importante del Perú? ¿Sabía usted que ella está a la base del
boom económico actual? Probablemente sí lo sabía, pero como
información técnica y sin valor emocional. Ahora, ¿puede imaginar
los problemas de nuestro país si desapareciera hoy la actividad
minera? ¿Se imagina el desamparo en que quedarían cientos de
pueblos peruanos si no hubiese minas? Y, yendo más cerca, ¿ha
pensado usted que hasta las amas de casa, los taxistas y los
profesores universitarios limeños, y usted también, sufriríamos
por ello?.
Pero,
¿sentir las ventajas de la minería justificaría sus defectos? No,
y es por ello que la minería peruana debe buscar que todas sus
empresas tengan buenas relaciones con sus empleados, el medio
ambiente y las comunidades con las que interactúan. Sin embargo,
sabiendo que siempre existirán algunas empresas abusivas y otro
tipo de problemas puntuales, paralelamente debería mostrar
con mucha claridad el gran aporte que el sector hace al Perú. La
prueba de que esto es necesario quizás esté en que, luego de
reflexionar sobre las preguntas del párrafo anterior, la actitud
del lector frente a la actividad minera tal vez haya mejorado un
poco, y quizás la próxima vez dudará en meter en el mismo saco a
las mineras responsables con las abusivas.
Quizá
un lector suspicaz pensará que esta columna está escrita por algún
interés subalterno del columnista. Si esa suspicacia se diera, sería
una muestra más de lo mal que pensamos del sector minero, tanto que
es difícil que alguien hable bien de éste sin ser remunerado. Ello
haría más evidente que la minería hoy no “huele” bien en el
Perú y eso es malo para todos. Por el bien del Perú debemos
cambiar esa percepción.
(*)
Aunque siempre insistimos en que el marketing es mucho más que
comunicación y publicidad, usamos aquí la frase ¡Le falta
marketing! en su sentido popular de “le falta hacer conocer lo
bueno que es”, pero señalando que el marketing dice que una buena
imagen solo puede mantenerse si detrás hay un buen producto o
servicio que la sustente.
Rolando
Arellano C.
Centrum
Católica
Arellano
Investigación de Marketing
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